Aunque mi experiencia con el poker se reduce a unas cuantas sesiones de Hold’em nocturno en mesas online durante estos últimos meses, esas escasas sesiones son suficientes para poder extraer muchas lecciones valiosas de este juego (considerado por algunos incluso como un deporte) aplicables al mundo de los negocios, acá les presento algunas.

Algo que se destaca del poker, es que al igual que los negocios se trata de un juego de información incompleta, esto significa que no dispondremos de toda la información sobre las manos de los oponentes para poder decidir, ya que sus cartas individuales se mantendrán boca abajo (al contrario del ajedrez en el que conocemos en todo momento la información sobre las piezas y movimientos del oponente).

No se trata de suerte
La primera lección es comprender que el poker, tal como los negocios, son juegos donde prima la habilidad, no la suerte, claro que tienen su componente de azar, pero aunque mucha gente piense lo contrario, la suerte no es el factor determinante para ganar en ninguno de los dos, entonces tocará capacitarse, investigar, y estudiar para aprender a jugar (si en serio esperas tener éxito solo por azares del destino mejor no juegues).

El juego empieza aún antes de sentarte
La segunda lección es que deberás tomar una buena decisión aún antes de que se haya repartido la primera carta, y esta es elegir correctamente cuál mesa jugar, es decir qué rubro, sector o mercado se ajusta mejor a tus posibilidades, a tu banca (capital) y a tu experiencia, si eliges una mesa equivocada (mas allá de tu capital o tu experiencia) probablemente tardes más tiempo en sentarte que en salir quebrado.

Toma riesgos
De eso se tratan el poker y los negocios, de saber cuándo arriesgarse, y eso solo se logra jugando bastante, no importa si empiezas jugando e pequeña escala, no se puede aprender ni ganar si no se empieza a jugar ¿cierto?

No te olvides de la fuerza bruta
El tamaño de tu banca es casi tan importante como tu habilidad para jugar, en otras palabras, tus fichas (tu capital) son como tus soldados, poco o nada podrás hacer si vas a un enfrentamiento directo contra un oponente que tiene un capital diez veces mayor que el tuyo, no importará mucho si juegas bien, lo más probable es que termines perdiendo la mano por simple y llana fuerza bruta.

Son juegos para jugar a “largo plazo”
Uno de los errores frecuentes de un jugador novato es querer jugar y ganar cada mano que se le pone en frente, sin comprender que aquí no se trata de jugar muchas manos…sino de aprovechar las pocas manos buenas que llegan, en el poker tal como los negocios, las buenas oportunidades llegan pocas veces, quizás demasiado pocas, tu deber es entrenarte para reconocerlas cuando las veas y jugarlas con fuerza, ya que la mayor parte del tiempo tu tarea consistirá en botar las manos basura, es decir esquivar las propuestas, proyectos o situaciones que no tienen futuro en el largo plazo y te distraen de tu objetivo.

El engaño es un recurso, nunca una estrategia
En el poker se le conoce como bluffear o farolear a jugar aparentando que tenemos una mano mejor que la que realmente nos tocó, es decir engañar, tal como en los negocios, aparentar que se tiene algo que en realidad no se tiene, o que somos algo que en realidad no somos de vez en cuando es un recurso válido, pero si lo haces todo el tiempo simplemente te harás predecible, pierdes credibilidad y te haces vulnerable.

Al final se trata de personas
En el poker y en los negocios compites contra personas, mientras mejor seas para identificar sus comportamientos, reacciones, motivaciones y perfiles más posibilidades tendrás de predecir su estrategia y en consecuencia de vencer, invierte tiempo en estudiar cómo piensa tu competencia, no te concentres únicamente en tus cartas, tu banca y tus números.

Me quedó corto el post para colocar todas las lecciones por lo que les dejo varias pendientes para un próximo artículo.

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